viernes, 21 de noviembre de 2014

La ladrona de libros

Ayer nuestra reunión estuvo muy concurrida y pasó algo muy sorprendente: hubo unanimidad respecto al libro que comentábamos, La ladrona de libros.
La novela del autor australiano con orígenes alemanes está ambientada en la II Guerra Mundial (sí, una más) pero tiene varias peculiaridades que le hacen diferente al resto: en primer lugar, el narrador/narradora es la muerte, un personaje siniestro a más no poder, pero quién si no para ilustrar estos terribles años... En segundo lugar, la temática: una niña descubre el amor por los libros y la escritura mientras aprende a vivir con las dolorosas consecuencias de la guerra y la miseria. Y en tercer lugar, el punto de vista, ya que los personajes son los alemanes que se observaban perplejos cómo avanzaba el nazismo, a veces por miedo, otras por resignación, algunos con ataques de rebeldía... pero la vida seguía en los pueblos y ciudades mientras la guerra avanzaba, y en uno de estos pueblos se centra la novela, en el día a día de sus gentes y sobre todo, sus niños.

Liesel, la protagonista, es entregada por su madre tras perder a su padre y a su hermano en dolorosas circunstancias. Los padres de acogida, como el día y la noche: Hans, tranquilo y generoso. Rosa, dura y agresiva. Pero avanza la historia y estos personajes nos van mostrando que están llenos de matices, de rincones, de grises. Como señalaron nuestros lectores, la novela está llena de colores pero sobretodo de gris. La niña, obsesionada por aprender a leer, se convierte en una hábil sustractora de libros y acabará contagiando su interés por la lectura a los demás, aunque sea para distraerse en momentos de inquietud.

La principal caracterísitica del estilo es la fragmentación: Markus Zusak utiliza frases breves, cortantes, y además son constantes los saltos en el tiempo. Deja en suspenso el argumento para adelantar algo que va a pasar, y las premoniciones acaban formando parte de la trama, así como las piezas del puzle que hay que ir armando con paciencia para retomar la historia donde se dejó. Al final las piezas encajan, y todos los personajes van encontrando su sitio en la historia.

También, y sobre todo, es un estilo tremendamente lírico, bello, evocador, cargado de metáforas que lo hacen sugerente y lo llenan de dulzura. Este contrasete del tono amable y estilo dulcificado con la dureza de las reflexiones y el horror de la guerra le dan un carácter tremendamente personal y van impregnando las páginas, hipnotizando y arrastrando al lector.

La trama se va complicando, hay judíos que se tienen que esconder, otros son apresados... Hay niños y adultos que leen y escriben. Hay  bombas que caen, niños que juegan al fútbol y que también roban fruta... es imposible de resumir aquí, hay que leerla y esperar que os guste tanto como a nosotros.

Sobrevuela la novela una inquietante revelación: el poder de las palabras, que tanto beneficio aporta a los personajes de esta novela... es el mismo poder que encumbró a los nazis a lo más alto de la popularidad... habrá que tomar nota y reflexionar sobre ello...

1 comentario:

  1. Me ha encantado, lo recomiendo!! Yo añadiría otro co-protagonista: las palabas...porque realmente cobran vida, adoptan formas, son arrojadas...tantos matices!!
    Ahora a ver la pelícua que se hizo basada en la novela. Ya os contaré =D

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